COPA MAHOU MADRID 2009

copia_de_copa_mahou_2_edicion__madrid_2009_116_800x600.jpgMADRID 5 JUNIO 2009

2ª EDICION COPA MAHOU

CAMPO SANTANDER

1º CLASIFICADO PRIMERA CATEGORIA PACO RUIZ

 

VENCIÓ TRAS DOS DESEMPATES

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ÁNGEL CABRERA REIVINDICÓ EL NOMBRE DE ROBERTO DE VICENZO

Augusta habla en español

Nadie contaba con él al principio de la semana, pese a tener un Open de Estados Unidos en su casa; pero Ángel Cabrera, concentrado al máximo, mascando un interminable chicle (“dejé el psicólogo por el tabaco y ahora he dejado de fumar también”), apareció en la última ronda seguro, pisando fuerte en los greenes y demostró que bajo esa aparente calma hay un gran jugador de golf, y, desde hoy, un maestro consagrado.

Al argentino templó sus nervios en la ronda final de Augusta, y sobre todo en los últimos hoyos, y en la muerte súbita, donde acabó con el sueño americano de Chad Campbell primero y después del veterano Kenny Perry, que con 48 años, quizá haya disfrutado de su última oportunidad.

De continente a continente, el surafricano Trevor Immelman vistió al argentino de 40 años por dos veces, en la ceremonia interna del club y en la ceremonia oficial ante las cámaras y los miles de espectadores, en el green del 18.

Final de infarto
Cada año se repite la misma historia y los especialistas en golf que conocen bien Augusta no se cansan en repetir que el torneo comienza en el Amen Corner de la última jornada. Y cada año, se vive con emoción la misma historia. Hasta el último hoyo, en el último putt no se pudo conocer al ganador de esta edición del Masters de Augusta,que terminó con un play-off a tres bandas entre Perry. Campbell y Cabrera.

Nadie hubiera pensado, con el Tigre por detrás rozando el milagro, llegó a colocarse a dos golpes a falta de tres hoyos, y con Mickelson apretando el acelerador (con el mismo resultado que el Tigre), Campbell, Perry o Cabrera iban a aguantar la presión en la cabeza del torneo. La tarjeta de Chad Campbell (seis Masters y tres cortes fallados) parecía una montaña rusa entre subidas y bajadas, aunque fue el mejor de los tres con 69 golpes (-12) gracias al providencial birdie del 15 que le volvió a meter en la lucha por el título en espera a ver qué hacían los líderes.
Perry se jugó todo a un putt que quedó colgando del hoyo 18, como la Chaqueta en el vestuario, esperando. Después de ir con dos golpes de ventaja (-14) los perdió en los dos hoyos finales. Los dos americanos volvieron a vista hacia el argentino qu eno ddó en embocar en el 18 para empatar a –12 y provocar el play-off a tres. Esta vez no iba a haber error y un argentino iba a luchar en play-off por la Chaqueta Verde, como debió ser hace 41 años.

Cabrera, con 71 golpes en una ronda final de infarto, y un play-off de los que dejan sin respiración, se reinventó a sí mismo tras el bogey del hoyo 10 que le alejó hasta tres golpes (-9) del entonces líder Kenny Perry (-13). Pero no bajó los brazos luchando como un jabato hasta forzar el play-off. “Habrá que cambiarle el apodo de ‘Pato’ por ‘Toro’”, comentó un espectador mientras se mordía las uñas en el green del 18 que ‘Pato’ Cabrera jugaba hoy por segunda vez.

“Es el sueño de todo golfista. Estoy tan emocionado que no me salen las palabras. Quiero agradece a tres personas el apoyo y la confianza que han tenido en mí en los malos momentos. A mi mánager Manuel Tagle, mi entrenador, y mi caddie Rubén, que siempre han confiado en mí; y por supuesto a mi familia. Mi mujer que se encuentra muchas veces sin marido y a mis hijos que también crecen sin su padre durante muchas semanas al año, a ellos dedico mi victoria”, dijo emocionado Cabrera.

Una copia de 1987
La última vez que se jugó un play-off con tres jugadores fue en la edición de 1987, con Greg Norman, Larry Mize y Seve Ballesteros de protagonistas. Al igual que ahora, en el hoyo 18 quedó eliminado el español, y australiano y americano volvieron a medir sus fuerzas en el hoyo 10, donde ‘el chico local’ (Mize es nativo de Augusta), embocó un chip desde fuera para vestirse de verde. Veinte dos años después, con Mize de protagonista en la primera ronda gracias a un magnífico 67, las imágenes de aquella Chaqueta que perdió Ballesteros (el cántabro siempre dijo que Augusta le debía una) vuelven a inundar las pantallas de los televisores.

 

ÁNGEL CABRERA MANDA JUNTO A KENNY PERRY

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ÁNGEL CABRERA MANDA CON ROBERTO DE VICENZO EN EL RECUERDO

Un argentino, 41 años después, lidera el Masters

  • Jiménez, mal; García, discreto. Tiger ya es octavo.
  • Han tenido que pasar más de 40 años para ver un argentino liderar la tercera ronda del Masters de Augusta y llegar a la vuelta final con posibilidades de victoria. Fue en 1968, cuando Roberto de Vicenzo en lucha con Bob Goalby, entregó una tarjeta con un golpe más que significó regalar la Chaqueta Verde, que hubiera podido disputar en play-off.

    Tres vueltas bajo par (68 68 y 69), el mejor comienzo que ha tenido Ángel Cabrera en sus diez participaciones en el Masters, le han colocado de co-lider con un total de –11, el mismo resultado que el veterano de 48 años Kenny Perry, que llegó a destacarse en el hoyo 10 con –12, ventaja que perdió en el temible Amen Corner. Chad Campbell se aferró al campo, no sin esfuerzos y terminó al par 72, un buen resultado teniendo en cuenta las complicadas posiciones de bandera de hoy en el Augusta National y el viento traicionero que engañó a más de uno. Tras el tornado que arrasó ayer algunas zonas cercanas a Atlanta, el campo de Augusta presentaba unas condiciones magníficas, pese al agua caída la noche anterior. Sólo se notó en los greenes, un poco blandos y más receptivos.

    Gran mejora de Tiger Woods, que a la salida del hoyo 8 estaba en el puesto 26º de la clasificación, tras comenzar el día con un doble bogey al 1, pero se recuperó bien y terminó con 70 golpes (-4) en octava posición, lejos de la cabeza pero su sola presencia entre los diez primeros ya impone.

    "No ha sido un buen comienzo. Tres putts en el primer hoyo me dejaba en muy mala posición. He tenido que luchar mucho durante el resto del día para recuperarme de ese error", contestó Tiger.

    Mal día para los españoles
    Mal día para Miguel Ángel Jiménez, que perdió ocho golpes por el campo, terminando con 78 golpes (+5), su segunda peor tarjeta en los once Masters que ha participado. El malagueño comenzó muy bien con dos birdies en los primeros hoyos del recorrido, iba jugando consistente y seguro, pero su calvario comenzó en el hoyo 12 al equivocarse de palo en este Par 3 del Amen Corner.

    "Los segundos nueve me han matado. El doble bogey del 12 ha sido una equivocación con el viento, parece que soplaba en contra, le di un 8 suave y la bola se escapó por detrás del green a los matorrales, sacarla de ahí ha sido casi imposible, la envié al búnker y ahí me dejé dos golpes. A partir de ese momento, ha sido un desastre. Me he vuelto a equivocar en el 15, en el 16... ¡en fin!, para qué seguir", dijo muy desalentado el del Churriana, que al final de la vuelta buscó consuelo en su mujer, su hijos y sus amigos.

    "Nada, esto del golf es así. Mañana paciencia, a remar y a tratar de clasificarme entre los 15 primeros para volver al año que viene".

    Sergio García tampoco tuvo su día. El viento de Augusta, mutable y traicionero también le jugó una mala pasada, en concreto en el hoyo 11, y al final el castellonense perdió la vengaja que tanto le había costado conseguir el viernes y con 75 golpes (-1) terminó en el puesto 25º de la tabla, muy lejos de sus expectativas.

    "Otro día en el que no ha vuelto a salir nada. En general, he terminado satisfecho del juego porque no he cometido grandes errores, salvo en el 11 en el que el viento me despistó, pero ya ves: 75 golpes. No merecía ese resultado para como he jugado", comentó el castellonense.

 

FIRMÓ 67 GOLPES Y ES SEXTO

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FIRMÓ 67 GOLPES Y ES SEXTO

Sergio tiene un día feliz en Augusta

  • "Ahora no voy a decir que voy a ganar el torneo", dice Sergio García pese a firmar la primera vuelta bajo par en cinco años
  • Sergio García se quedó mirando por encima del hombro de Glen Murray, su caddie, que estaba sentado, el ordenador con los resultados del Masters tras dos vueltas. Había firmado 67 golpes, su segunda mejor vuelta en 11 participaciones en el torneo, la primera bajo par después de cinco años. Aún saboreaba el último putt, el último birdie (de seis), que había tirado casi en penumbra en el Augusta National. Jugaba el último partido y el retraso del juego le hizo estar cinco horas y media en el campo. El fue el que dio el último golpe del viernes. Si esto ocurre el domingo, será buena señal.

    "Ahora no voy a decir que voy a ganar el torneo", dijo el chico que recuperó la sonrisa. Durante el último lustro ha caminado el campo con la cabeza baja, pensando, o al menos transmitiendo, que el mundo estaba contra él cuando llegaba el Masters. Por fin recibió una oportunidad en un día durísimo por el viento, pero que el solventó con la segunda mejor vuelta del día. Sólo le ganó Anthony Kim y sus 11 birdies.

    Su cabeza por fin se despejó y ha encontrado confianza con el putt. Ahora usa el 'belly putter', apoyando el mango contra los abdominales como punto de sujección. Se lo recomendó Stan Utley el martes y en la segunda jornada tuvo efectos rotundos. Incluso ese palo fue el que le ayudó a salvar la complicada situación del hoyo 13, cuando tras uno de los dos golpes malos que dio en todo el día y que acabó en el agua, metió un putt de cuatro metros que le animó a seguir a la caza. En los últimos cuatro hoyos sacó un rédito estupendo: tres bajo par. Tres birdies. "Por fin ha salido algo bien", decía el chico, crecido ante la adversidad. "Habitualmente, cuando peor están las condiciones, mejor juego. No sé por qué".

    El último hoyo fue el epítome de su juego. Jugó un driver formidable, al centro de la calle, larguísimo, pura adrenalina y el hierro y el putt que le siguieron fueron del mismo calibre. "Con viento a favor, había que darle candela". Eso es lo que necesita Sergio en Augusta, candela.

 

SERGIO Y QUIRÓS TERMINARON POR ENCIMA DEL PAR

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SERGIO Y QUIRÓS TERMINARON POR ENCIMA DEL PAR

Jiménez y Olazábal, los mejores españoles en Augusta

  • Los viejos rockeros mantienen la emoción · Buen comienzo de Tiger Woods con 70 golpes.

La primera ronda del Masters de Augusta trajo al marcador muchas sorpresas. Después de las quejas de muchos jugadores sobre la dureza del campo, el Augusta National presentó hoy su cara más “asequible y unos greenes jugositos y receptivos”, como reconoció Jiménez y muchos fueron los resultados bajo par: 38 jugadores lograron vencer al campo, algo que no es habitual.

Así, se vieron resultados como el del americano Chad Campbell que terminó con una tarjeta de 65 golpes (-7) y que, en su sexta aparición en Augusta, lidera el torneo con un golpe de ventaja sobre el veterano Jim Furyk (66), cuyo mejor resultado aquí ha sido dos cuartas posiciones en 1998 y 2003, y sobre el también americano Hunter Mahan (su tercer Masters).

Fue una jornada con sus dosis de cal y arena para los españoles. Miguel Ángel Jiménez fue el primero en salir al campo y derrotarle con una fantástica vuelta de 70 golpes (-2) que le coloca como el mejor del póker español en el puesto veinte de la tabla, empatado con figuras de la talla de Bernhard Langer, Greg Norman, Lee Westwood, Zach Johnson, ganador de una Chaqueta dos ediciones atrás, o el propio Tiger Woods, tras fallar en el 18.

El malagueño desplegó toda su experiencia de once años pateando Augusta, jugó seguro, centrado, sin fallar una calle y pese a unos pocos errores con los hierros cortos en sus manos, se aseguró una vuelta que le pone en la parrilla de salida de los aspirantes al título.

“Es bueno sentir el gusanillo en el estómago, de verte ahí entre los primeros. Sobre todo cuando has jugado bien y te sientes satisfecho de la vuelta”, comentó el de Churriana.

71: un regalo para Seve
Otro viejo rockero, José María Olazábal, dio ayer una lección de sufrimiento y de trabajo duro, ejemplo para muchos. Cuatro vueltas de golf en competición en seis meses era todo el equipaje con el que el vasco se enfrentaba al difícil test de Augusta y ha superado la prueba con sobresaliente. Muy bien hasta el hoyo 13, saliendo del Amen Corner con un gran birdie. Y pese a que su juego se resintió de la falta de competición en los últimos hoyos, se agarró como una lapa al resultado, salvó el par con importantes putts en 15 y 16, y con una magistral sacada de búnker en el 18 para delicia del numeroso público que aguantó hasta el final en el campo. Terminó con 71 golpes (-1), en el puesto 28.

“Estoy muy satisfecho de la vuelta. Todo lo que sea terminar bajo par es bueno en Augusta y más en mi caso. Este resultado está muy por encima de lo que esperaba. ¡Estoy encantado!”, dijo el vasco que además tuvo un detalle con Seve Ballesteros en el día de su cumpleaños.

“Le he llamado esta mañana y le he dejado un mensaje en el contestador. Le he dicho que intentaría hacer una buena vuelta como regalo de cumpleaños, y creo que he cumplido”.

El campo pudo con Sergio y Álvaro
La cruz de la moneda la pusieron los más jóvenes. Sergio García, que volvió a cambiar el putt normal por el “Belly” o de “barriga”, sigue muy despistado en los greenes. Parece como si Augusta se le hubiera atravesado y no supiera cómo derrotar a este campo. Terminó con 73golpes (+1), en el puesto 51º de la tabla, los mismos que Phil Mickelson (2 Chaquetas), Robert Karlsson, el veterano Fred Couples, Rory Sabbatini, Ben Curtis, su compañero de Ryder Luke Donald y su gran amigo Camilo Villegas.

Decepcionado con la vuelta, el de Borriol se mostró muy desanimado. “No conseguimos llegar bajo par. He firmado dos bogeys en los últimos hoyos con dos buenos golpes. Pero bueno, ya me voy acostumbrando. Veo que las cosas no cambian. Si consigo pasar el corte ya habré hecho mucho aquí esta semana”, comentó García alicaído.

No mucho mejor estaba Álvaro Quirós (78, +6) entre los últimos de la tabla. “Mala experiencia, y mala vuelta. Nos hemos equivocado de viento y la hemos palmado pero bien”, comentó el gaditano, haciendo referencia al hoyo 13, cuando su caddie le dijo que el viento venía en contra y se pasó mucho de green, en el golpe de vuelta se fue al agua y lo que debía haber sido un 4 se convirtió en un 7. “Ese hoyo ha marcado la vuelta y a partir de ahí nada ha salido bien”, dijo Quirós.

70 golpes para Tiger
Tiger Woods, siguiendo con la tradición de sus 14 participaciones en el Masters, no pudo terminar con una vuelta inferior a 70 golpes. Las tres primeras veces que ganó el Masters (1997, 2001 y 2002) lo hizo comenzando con una primera vuelta de 70 golpes; su última Chaqueta Verde la conquistó en 2005 con una ronda inaugural de 74 golpes. Por eso a nadie le preocupa que el número 1 del mundo cometiera bogey en el hoyo 18 y con 70 golpes se encuentra en el puesto 20º de la tabla, con todas sus opciones intactas.

Sí es verdad que estuvo más fallón con el putt de lo habitual, pero sigue siendo el favorito de muchos para conquistar la quinta Chaqueta Verde.